NARCOS ATACAN A INDÍGENAS POR CONTROL DE TIERRAS DE CULTIVO DE COCA

2021-11-30
  • Se han detectado 46 pistas de aterrizaje clandestinas y los bosques perdidos son principalmente por la presencia de cultivos ilegales de coca.

PERÚ.- Provistos de armas de fuego, al menos una decena de sicarios irrumpieron en la comunidad nativa Flor de Ucayali, provincia de Coronel Portillo (Ucayali Perú). La intención, era atacar a los dirigentes del pueblo. El asalto a esta comunidad habitada por pobladores indígenas de la etnia shipibo conibo se inició por la entrada principal ubicada en la margen derecha del río Utiquinía. Tres hombres con el rostro cubierto ingresaron por allí mientras que otro grupo cruzó el bosque hasta rodear la casa del presidente de la comunidad. El asalto empezó al atardecer.

Los invasores dispararon dos veces a un grupo de comuneros que, organizados en una comisión, decidió recorrer el centro poblado de la comunidad. Sin embargo, no hubo ningún herido. Toda la población, incluyendo mujeres, niños y niñas, se han refugiado en el local comunal. Se encuentran atemorizados, apiñados a lo largo del salón y con las luces apagadas para no llamar la atención. Dos guardias se han montado para vigilar el acceso principal de la comunidad y el camino hacia el bosque.

«Son más de 2000 hectáreas deforestadas en territorio comunal titulado. Han sido invadidas. Hay pozas de maceración y gente armada. No sabemos adónde acudir», reclama un representante de la Federación de Comunidades Nativas de Ucayali (Feconau).

El líder indígena, que por seguridad prefiere mantener en reserva su nombre, se refiere a lo que sucede en la comunidad nativa del pueblo shipibo Flor de Ucayali —en el distrito de Callería, en la provincia de Coronel Portillo—, una comunidad cercada por el narcotráfico. «Toda la comunidad vive amenazada», confirma el dirigente shipibo.

No es el único líder indígena que reclama por la presencia de las invasiones, de los cultivos ilegales de coca, del narcotráfico, de la tala ilegal y de la minería ilegal dentro de sus territorios.

En diciembre de 2020, una delegación de 13 líderes indígenas y defensores ambientales amenazados llegó a Lima para presentar sus casos y solicitar seguridad y protección ante ministros, congresistas y fiscales, entre otras autoridades. En las reuniones manifestaron el grave nivel de vulnerabilidad en que se encuentran debido a las invasiones de sus tierras y la presencia del narcotráfico.

Ahora, además, se han detectado 46 pistas de aterrizaje clandestinas en toda la región Ucayali y la cantidad de hectáreas deforestadas durante el 2020 superaron las 40 000, bosques perdidos principalmente por la presencia de cultivos ilegales de coca.

El avance del narcotráfico en la región

Durante el 2020, la deforestación en la región Ucayali sumó 42 463 hectáreas. Más de 23 000 de ellas estaban en bosques de producción permanente y concesiones forestales, y por lo menos 8000 en comunidades nativas. Además, la desaparición de la cobertura boscosa también afectó áreas naturales protegidas establecidas y algunas que aún son propuesta, así como reservas indígenas para pueblos en aislamiento y contacto inicial.

Las cifras fueron expuestas el 26 de febrero por Marcial Pezo, titular de la Gerencia Regional Forestal y de Fauna Silvestre (Gerffs) del Gobierno Regional (GORE) de Ucayali, durante una presentación sobre la pérdida de bosques en la región. En la cita, también mencionó la cantidad de pistas de aterrizaje que se han detectado.

En total, son 46 las pistas que se han logrado ubicar en medio de los bosques de toda la región, 13 de ellas están en comunidades indígenas, 12 en concesiones forestales, 10 en áreas que no han sido definidas y otras 11 en bosques de producción permanente y otros espacios.

«Las pistas tienen entre 40 y 70 metros de ancho y de 600 a 1500 metros de extensión», precisa Pezo, sobre las zonas de aterrizaje clandestinas que fueron ubicadas mediante imágenes satelitales de la plataforma Geobosques del Ministerio del Ambiente.

Herlin Odicio, de la Federación Nativa de Comunidades Cacataibo (Fenacoca), da fe de ello. «El narcotráfico avanzó mucho», señala Odicio en conversación con Mongabay Latam.

Pobladores que viven en la frontera de las regiones de Ucayali, Huánuco y Pasco confirmaron a Mongabay Latam que por lo menos existen cuatro pistas de aterrizaje clandestinas en las comunidades que forman parte de Fenacoca: una en Puerto Nuevo, otra en Unipacuyacu y dos más en Santa Martha.

También, señalaron, que hay dos pistas clandestinas dentro del territorio solicitado para la Reserva Indígena Cacataibo norte, zona donde viven indígenas en aislamiento.

Las imágenes mostradas durante la sesión de la Gerencia Regional Forestal y de Fauna Silvestre (Gerffs) de Ucayali también demuestran la presencia de todas estas pistas que se han abierto en medio del bosque.

«Tenemos que reaccionar. No seamos un segundo VRAEM. La Amazonía la estamos peleando los indígenas desde hace años. Nosotros contribuimos al desarrollo porque conservamos bosques», dice Berlin Diques, presidente de la Organización Regional Aidesep Ucayali (ORAU).

Nelly Aedo, Jefa del Programa de Pueblos Indígenas de la Defensoría del Pueblo, ve con suma preocupación estas amenazas. «Se debe trabajar en los problemas de fondo, en los estructurales, uno de ellos es el narcotráfico, un grave problema que a través de instancias como Devida el Estado debe informar sobre el trabajo que viene desarrollando para combatirlo», precisa.

«Ucayali es una de las regiones amazónicas con mayor impacto por una serie de acciones al margen de las leyes», dice Pedro Tipula, coordinador del proyecto SICCAM del Instituto del Bien Común (IBC). «La pandemia ha sido uno de los factores graves para que éstas se intensifiquen», agrega.

Tipula señala que las invasiones, el avance del narcotráfico y la proliferación de pistas de aterrizaje clandestinas en comunidades nativas tienen relación con la falta de articulación y atención de las autoridades competentes. Agrega que falta seguridad jurídica para las comunidades nativas, pues aunque estas estén tituladas, muchas veces no están inscritas en registros públicos. «Es como si no existieran, es un gran vacío y una deuda histórica. Hasta el día de hoy, las comunidades nativas y campesinas viven permanentemente en un estado de inseguridad sobre sus tierras», precisa.

El martes 16 de marzo, representantes de organizaciones y federaciones indígenas de las regiones de Ucayali, San Martín y Amazonas se presentaron en la sesión conjunta virtual de las comisiones de Pueblos Andinos, Amazónicos y Afroperuanos, Ambiente y Ecología (CPAAAAE) y de Defensa Nacional, Orden Interno, Desarrollo Alternativo y Lucha contra las Drogas, ambas del Congreso de la República.

En la reunión, líderes indígenas de estas tres regiones presentaron los problemas y amenazas que enfrentan por la presencia de la ilegalidad en sus territorios. En tanto, las instituciones del gobierno, presentes en la sesión, explicaron qué esta haciendo el Estado para atender estos problemas.

En la cita, Máximo Lazo, director de Articulación Territorial de la Comisión Nacional para el Desarrollo y Vida sin Drogas (Devida), mencionó las comunidades con las que se han firmado convenios para la instalación de cultivos alternativos, varias de ellas en Ucayali.

Mongabay Latam consultó con Devida sobre las propuestas de intervención en las zonas afectadas por el narcotráfico, pero hasta el momento no ha tenido respuesta.

MONGABAY

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