LAS MUERTES POR TUBERCULOSIS AUMENTAN POR EFECTO DE LA COVID-19

2021-10-19
  • Las muertes en 2020 aumentaron después de más de una década de continuo descenso debido a que acceder a diagnósticos y tratamientos se tornó más complicado

BATOURI.- Entre los múltiples daños colaterales que ha provocado la covid-19 está el retroceso en la lucha contra la tuberculosis. Ya se había estimado el impacto y ahora, con nuevos datos en la mano, se confirman los malos pronósticos: las muertes en 2020 aumentaron después de más de una década de continuo descenso debido a que acceder a diagnósticos y tratamientos se tornó más complicado. Esta es la principal conclusión del último informe global sobre tuberculosis de la Organización Mundial de la Salud (OMS), publicado este 14 de octubre. “Este documento confirma nuestros miedos de que la interrupción de los servicios sanitarios esenciales debido a la pandemia puede acabar con años de progreso contra la tuberculosis”, ha declarado el doctor Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la OMS, este jueves en rueda de prensa. “Esta es una noticia alarmante que debe servir como llamada de atención a la urgente necesidad de aportar más inversión para cerrar las brechas en el diagnóstico, tratamiento y atención de los millones de personas afectadas”, ha añadido.

Hasta la llegada de la covid-19, la tuberculosis era la enfermedad infecciosa más mortal del planeta. La provoca la bacteria Mycobacterium tuberculosis, que se propaga cuando una persona contagiada expele gotículas con el bacilo (por ejemplo, al toser), y generalmente afecta a los pulmones, pero puede también atacar otros órganos. Se estima que hasta un cuarto de la humanidad es portadora, pero solo un pequeño porcentaje desarrolla la patología. Y esta es prevenible y curable: alrededor del 85% de los contagiados se cura con un tratamiento de seis meses, pero es vital que se diagnostique lo antes posible y que se siga a rajatabla el tratamiento, que puede durar hasta dos años cuando el paciente contrae alguna de las cepas más resistentes a medicamentos.

“Sabemos que invertir con ímpetu en la investigación para la vacuna contra la covid-19 y en test PCR da resultados en un año o en meses. Nada nos impide lograr lo mismo y acelerar el progreso para acabar con la tuberculosis”, Inés García Baena, economista del Programa Mundial contra la Tuberculosis de la OMS.

En este contexto, nunca se ha bajado del millón de muertes, pero desde 2005 los números iban en continuo descenso. Hasta ahora, que la OMS ha registrado 1,3 millones de víctimas, un 5,6% más que en el año anterior y supone una vuelta a los datos del año 2017. Si se incluye a los fallecidos que además padecían VIH y que son muy propensos a contraer la enfermedad por su bajo nivel de defensas, la cifra asciende a 1,5 millones, frente a los 1,4 de 2019.

El segundo dato más negativo de esta nueva evaluación mundial es que se han detectado menos casos nuevos, en concreto 5,8 millones frente a los 7,1 del año anterior. Y no porque la población enferme menos, sino a causa de las interrupciones en el acceso a los servicios de diagnóstico y tratamiento, como ha mencionado el doctor Tedros Adhanom, y por la reducción de recursos destinados a combatir la enfermedad. En muchos países, el capital humano y financiero se ha reasignado a la lucha contra la covid-19. “Con 5,8 millones de casos notificados y un estimado de 9,9 millones de enfermos en 2020, esto significa que, aproximadamente, una de cada dos personas con tuberculosis y una de cada tres con la variante farmacorresistente tuvieron acceso a atención sanitaria”, calcula Inés García Baena, economista de la salud del Programa Mundial contra la Tuberculosis de la OMS.

Otra razón es que, en el contexto de los confinamientos y otras restricciones a la movilidad, los pacientes y otras personas potencialmente contagiadas han dejado de acudir a los centros de salud a recoger medicinas o a solicitar una consulta médica. La consecuencia es que, según la OMS, ahora existen alrededor de 4,1 millones de personas que padecen tuberculosis, pero no han sido diagnosticadas. Se cree que más del 40% de casos no se diagnosticaron en 2020 y esto tiene dos consecuencias evidentes, advierte el doctor Alberto García-Basteiro, profesor asistente de investigación en el Instituto de Salud Global de Barcelona (ISglobal). “La mortalidad aumenta y la enfermedad se transmite más ―porque los enfermos sin tratar contagian a más contactos—, lo cual es probable que lleve a un aumento del número de casos de tuberculosis a nivel mundial durante los próximos años”.

La región más afectada es Asia-Pacífico, y donde más han caído las notificaciones es en la India, con un 41% menos, Indonesia (14%) Filipinas (12%) y China (8%). En total, 16 países representan el 93% del descenso mundial total de nuevos casos registrados. En África, sin embargo, la caída ha sido mucho más modesta, de un 2,5%. Las diferencias entre unos países y otros tiene que ver con la severidad del impacto de la covid-19 y las restricciones que se implementaron, así como con la fortaleza de sus sistemas sanitarios.

También han descendido las personas en tratamiento preventivo, recomendado por la OMS en pacientes VIH positivos y en contactos cercanos a enfermos de tuberculosis con diagnóstico confirmado. Alrededor de 2.8 millones de individuos se beneficiaron de ellos, un 21% menos que en 2019. Igualmente se registra otro descenso en el tratamiento de pacientes resistentes a medicamentos: solamente uno de cada tres recibió cuidados, y la cifra total cayó de los 177.000 de 2019 a los 150.000 en 2020.

LOLA HIERRO / EL PAÍS

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