PALACIO DE HIELO, CONVERTIDO EN UNA MORGUE Y ES LA IMAGEN DEL DOLOR DE UN PAÍS

ESPAÑA – Era una reunión de emergencia. Estaban las más altas autoridades de la capital, Sanidad, el 112, Seguridad de Madrid, Bomberos y la Unidad Militar de Emergencias (UME). A la tragedia en los hospitales podía añadirse que colapsaran las morgues. Madrid acumulaba ya 1.263 muertos por coronavirus ese 22 de marzo. Los centros médicos podían quedar paralizados por la acumulación de cadáveres.

En la lluvia de ideas se pensó en fábricas sin uso o en camiones frigoríficos. Se descartó rápidamente porque no habría las suficientes medidas de seguridad.

Una voz sugirió el Palacio de Hielo, de titularidad municipal, de concesión privada y cerrado por la pandemia. Se habló con el alcalde Almeida. Accederían desde su despacho con la única condición de que se cuidara al máximo la privacidad de los difuntos.

Al día siguiente, la UME ya estaba planificando cómo se haría. El día 24 de marzo entraban los primeros fallecidos. Se fueron colocando sobre la fría pista, donde antaño otros hacían piruetas. Hoy es «la fotografía de la pandemia». Del dolor de un país.

PISTA DE PATINAJE EN MALL DE MADRID SE VUELVE MORGUE TRAS COLAPSO DE FUNERARIAS POR CORONAVIRUS

El Palacio de Hielo, un centro comercial con pista de patinaje situado en Madrid, se empezó a usar como morgue para almacenar cadáveres de personas fallecidas con coronavirus ante la saturación de las empresas funerarias, que impide enterrar a los difuntos en el plazo establecido.

Esta pista de patinaje olímpica, de 1,800 metros cuadrados, es símbolo de la saturación de los servicios funerarios.

El colapso ofrece su rostro más duro en las residencias de mayores, donde los cadáveres esperan su turno en la cola. La ministra de Defensa, Margarita Robles, señaló en una entrevista el hallazgo de cuerpos, una situación que estos centros atribuyen a la espera de las funerarias, responsables de retirar los restos.

La Asociación Estatal de Directoras y Gerentes de Servicios Sociales ha pedido no criminalizar al sector, que trabaja sin medios ni sistemas de protección adecuados.

El tapón se da sobre todo en la incineración. Los dos crematorios municipales de la capital española funcionan las 24 horas pero no es suficiente para evitar demoras de “cerca de 2 o 3 días” en la quema de los restos, lo que provocando a la vez un retraso en la entrega de las cenizas a los familiares, según señalan desde el Consistorio.

Para ilustrarlo explica que diariamente se suelen enterrar en Madrid unas 50 o 60 personas, ahora la cifra supera cada día los 200 difuntos, solo por coronavirus.

El Mundo / Telemundo20

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