DEGÜELLAN A UNA PRIISTA Y EJECUTAN A UNA MORENISTA

  • En Veracruz, una democracia arrabalera que se dirime a balazos

MÉXICO.- Abrazos no balazos. No hay palabras para describir la escalda sangrienta que se está sucediendo en Veracruz. Es tanta la desesperación por no perder el poder que para sobrevivir se acude al crimen, al sacrificio humano, a ultimar a balazos al adversario, a asesinar a familias completas.

Gladys Merlín Castro, exalcaldesa priista del Municipio de Cosoleacaque y su hija, Carla Enriquez Merlín pre candidata a la alcaldía por MORENA, fueron asesinadas el lunes 15 al interior de su domicilio.

Según versiones sujetos armados ingresaron por la madrugada al domicilio ubicado sobre la calle Correos, del barrio Segundo, siendo los vecinos quienes escucharon disparos y reportaron el hecho a las autoridades por lo que se montó un operativo.

ENTRARON POR LA ALBERCA

Lo primero que vieron los agentes de la policía al entrar al domicilio de la doctora Gladys Merlín fue un ventanal grande junto a la alberca hecho añicos. Según esta evidencia, la hipótesis es que el comando armando que entró a la casa lo hizo por esa área.

A unos metros yacía el cuerpo herido de una mujer perteneciente a los guardias de seguridad del IPAX, responsables de cuidar la casa.

En la recámara principal, los agentes se toparon con los cuerpos de las dos víctimas tirados en un mar de sangre: la doctora Gladys, con un pijama azul, y al lado, su hija, Carla Enríquez Merlín, quien por una cuestión de género sonaba como fuerte aspirante por morena para la alcaldía que su madre y abuelo habían ocupado.

IBAN POR LA DOCTORA

Ambas aparecen en ropa de dormir. El cuello de la ex alcaldesa lo cruza un corte mortal que le causó una muerte lenta. Su hija no presenta herida punzo cortantes, pero como su madre, fue rociada de balas.

De acuerdo a versiones extraoficiales, el comando armado pudo haber entrado directamente a la habitación de la doctora Gladys, pensando que estaba sola. Pero los perros que dormían con ella, french poddle, no dejaron de ladrar, quizá alertaron a la hija, que descansaba en el otro cuarto.

Carla Enríquez alcanzaría a ver cómo los desconocidos degollaron a su madre, antes de recibir ella misma disparos a quemarropa. En una de las fotos filtradas se puede ver a las mascotas al pie de las dos mujeres. Los sicarios tuvieron tiempo de huir.

HIJA SÍ PRETENDÍA IR POR UNA CANDIDATURA

Carla Enríquez Merlín si pretendía buscar la alcaldía de Cosoleacaque por el Partido de Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA), así lo dio a conocer su hermano Emigdio Enríquez.

Entrevistado a las fuerzas de la sala de velación donde se encontraba el cuerpo de la joven, junto al de su madre Gladys Merlin Castro, comentó que Morena la había invitado para que participara en la próxima contienda electoral.

Emigdio Enríquez, dijo que su hermana tenía rato alejada de las siglas del Partido Revolucionario Institucional (PRI), al ya no coincidir con sus ideales políticos, por lo que había decido sumarse a otras siglas partidistas.

¿QUÉ PASA EN VERACRUZ?

Es que, de verdad, no hay quien ponga límites a la escalada sangrienta y de amedrentamiento en contra de las mayorías que decidieron transitar por la alternancia para poner fin a los abusos de poder y corruptelas sin fin.

El proditorio crimen en contra de Gladys Merlín Castro y su hija Carla Enríquez Merlín, a manos de un comando armado en nada contribuye a la paz social.

Hoy hablar de normalidad democrática es una vacilada.

Lo real son los crímenes de odio, los ajusticiamientos, las guardias blancas al servicio de la autoridad que recorren pueblos y ciudades amedrentando y eliminando al enemigo.

Regresamos al México de la postrevolución donde el poder se dirimía a balazos, en donde las familias eras violentadas y asesinadas.

Y no hay gota que derrame el vaso.

La violencia política se sucede en el día a día por todos los rincones de Veracruz en medio del silencio oficial, del no pasa nada, del seguimos avanzado por instrucciones del presidente Andrés Manuel López Obrador, quien no ve ni oye.

Lo de Gladys y su hija, se suma a la escalada de violencia que se ha venido denunciando en el marco del proceso electoral en marcha.

Es el manto de la violencia política que cubre a Veracruz sin distinguir sexo o edad; causas o lucha, sin importar si son o no de casa como es el caso de Juan Gilberto Ortiz Parra, candidato de Morena a la alcaldía de Úrsulo Galván, asesinado este fin de semana de un tiro en la cabeza por ir en contra del mandato de su partido.

Los tiempos electorales, el nerviosismo del aparato de poder se manifiesta cada vez más ante lo que asoma como una inminente pérdida del poder a partir del 6 de junio.

Que se percibían acciones desesperadas y que la irritación del gobernante se mostraba a flor de piel al igual que su sensible encabronamiento ante la presión municipal e interpartidista.

La estructura de poder le parecía intolerable el reclamo de los 212 municipios veracruzanos en abierto rechazo a que las participaciones federales fueran condicionadas a la inclinación del voto al igual que el cumplimiento de los programas de obra pública y de asistencia social.

Y que había quedado al descubierto la maniobra coercitiva en donde de manera directa personajes localizados del gobierno, de la Fiscalía General y del Congreso del Estado, estaban comisionados para apretarles las tuercas.

Ahora entendemos el alcance de las amenazas cumplidas, el apretón financiero, las advertencias de cárcel por malversación o el adelanto de juicios políticos.

FUENTE: TABASCO HOY / LIBERTAD BAJO PALABRA / NVNOTICIAS

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