LABORATORISTAS PRESENTAN AGOTAMIENTO POR COVID

MÉXICO.- El agotamiento físico y emocional en que se encuentra personal médico de primera línea que atiende a pacientes covid en hospitales, alcanzó también al personal de salud en laboratorios clínicos por ser el lugar donde se les practican pruebas de detección para coronavirus así como estudios de gabinete y radiología previo a su ingreso a hospitales. Así, el llamado burnout laboral (síndrome del quemado) crece de manera silenciosa sin dejar un rastro que permita medirle estadísticamente durante esta pandemia en México.

La Silla Rota conoció de estos casos gracias a Coaches por México, el grupo que encabeza Giulietta de Vecchi y que desde abril 2020 apoyó con terapia virtual gratuita a trabajadores de la salud en áreas covid. “Este personal sanitario también está en riesgo y han entrado en crisis muy fuertes”, relató, “no tenemos permitido dar nombres de laboratorios, pero hemos trabajado en particular con uno y de ahí nos recomendaron con otros para ofrecerles nuestro trabajo”.

Sus sentimientos son similares a los de médicos, enfermeras, personal hospitalario y prehospitalario: ansiedad, angustia y miedo al contagio. “Aquí la diferencia es el proceso de enfrentarlo”, precisa ella, “en un hospital están mentalmente preparados para enfrentar de golpe una gran cantidad de pacientes que lleguen por emergencias como un sismo, incendio u otro. Pero en un laboratorio percibimos que la vulnerabilidad es mayor porque esto no era parte de su día a día; para ellos un día normal era realizar los análisis de rutina y no estaban numéricamente tan expuestos como en un hospital. Su riesgo era menor o más controlado, no estaban acostumbrados ni preparados para una experiencia así”.

En los últimos 7 meses Coaches por México ha tratado un promedio de 70 pacientes que pidieron la ayuda emocional que se les brinda con un coach y un psicólogo; la intervención en crisis que se ofrece son 3 sesiones virtuales para brindarles contención emocional; pero el número puede ampliarse si así lo desean. “Buscamos dejarlos hasta donde ellos sean capaces de seguir funcionando en su trabajo y les ayudamos a conseguir una ventilación emocional de lo que sucede para que el burnout pueda tener una salida, un desahogo que les permita seguir trabajando”, precisó.

TAMBIÉN LAS FAMILIAS PIDEN AUXILIO EMOCIONAL

Elia Vera, psicóloga y fundadora de “Conecta tu mente” (otro proyecto que también ha apoyado al personal sanitario con terapia emocional gratuita) relató a La Silla Rota que en los últimos meses recibieron peticiones de auxilio de familiares del personal sanitario que trabaja en áreas covid; así como de familias en crisis por tener un enfermo covid en casa.

“Son 10 pacientes que nos cuentan sus sentimientos de frustración al ver cómo la población se va de fiesta, no usa cubrebocas y no cree en el coronavirus. Describen que es una batalla perdida porque sus familiares siguen trabajando en los hospitales, llevan casi ocho meses sin verlos, la ola de la pandemia no ha bajado y la gente sigue sin tomar conciencia”, enlistó.

“El trabajo consiste en ayudarles a reconocer y validar sus emociones, entender lo que piensan e identificar pensamientos catastróficos. Situarlos en el aquí y ahora, hacerles ver que sus familiares como personal médico conocen bien los protocolos para cuidarse desde desinfectarse las manos hasta usar equipo de protección. Para quienes no ha podido ver a sus familiares en 8 meses les sugerimos no perder el contacto por videollamada y les explicamos que, aunque la situación es muy difícil ahora, conforme se normalice, pronto podrán volver a verlos. Eso les da mucha paz”.

Paradójicamente, Elia se vio obligada a dejar estas terapias en las últimas semanas tras ser contagiada de covid junto con sus padres. “Tuve que tomar terapia, ser juez y parte, pues me contagie en otro trabajo donde no nos notificaron que ya había contagios. Experimente coraje porque era nuestro derecho que nos informaran y no lo hicieron. En lo económico he gastado más de lo que es mi sueldo y eso me permitió ver otro ángulo con nuestros pacientes”.

EL SÍNDROME DE DIOS

Vera coincide con De Vecchi en el hecho de que no todo el personal sanitario que trabaja en áreas covid, tiene conciencia del estrés por el que han atravesado en los últimos meses de esta pandemia y cómo les impacta. Se llama “síndrome de Dios”, afirma De Vecchi “se refiere al pensamiento de que ellos no pueden pasar por este tipo de experiencias porque la prioridad es otra”.

A “Conecta tu mente” llamaron médicos que pidieron ayuda, pero no regresan. “No podemos determinar si fue porque no piensan en ellos; o porque si el poco tiempo libre que les queda, su prioridad es descansar y sobrevivir, dejando al último la posibilidad de atenderse y cuidarse”, comentó Vera. De Vecchi agregó “a veces ellos son conscientes de la problemática que enfrentan y lo resuelven de manera eficiente; en otros casos es tanta la presión, que no pueden reconocer lo que les está sucediendo y cómo los está rebasando”.

Coaches por México advierte que el burnout está lejos de terminar y que a falta de descansos y un agotamiento constante, si el personal sanitario no afronta su situación ahora y pide apoyo, esto podría desembocar en casos de depresión e incluso, de manera extrema, hasta suicidio. “Los pacientes que sí se atendieron con nosotros -relata Vera- nos cuentan que los compañeros que no se han atendido, se les ve ahora más desanimados, malhumorados; antes ponían música para distraerse y ahora el ambiente es más tenso que en abril”.

Quienes se percatan de este fenómeno, son sus propios colegas y jefes quienes les recomiendan pedir ayuda. No obstante, muchos prefieren evadir el tema y no tocarlo por considerar que: así es su trabajo, no quieren perderlo y prefieren ejercerlo sin pensar.

DE PUÑO Y LETRA

Entre los testimonios de agradecimientos recibidos vía Whatsapp, Coaches por México compartió tres con La Silla Rota.

“Mostrar una buena cara al tiempo, aunque te encuentres en una tormenta; no es nada fácil y menos si te encuentras en el peor de los escenarios. Viví varios meses así, derivado a la emergencia sanitaria. Tuve noches en las cuales tenía que tomar la mano de mis pacientes y verlos morir sin importar mi estado mental y emocional. El desgaste físico por el uso de todo el equipo de protección que implica ponerse dos uniformes, uno sobre otro… La ansiedad de no poder ir al baño o no tomar agua por 11 horas, llegar a casa viviendo varios duelos, escuchar tonterías de la gente, me hundí en un abismo emocional… No era normal en mí llorar por ratos, dormir todo el día y dejar de hacer lo que me alegraba… Dormir con pesadillas… Hasta que aceptar que no me encontraba bien”.

“Confirmo mi crecimiento al aceptar mi miedo a contagiarme de Covid, afrontarlo y ver que cumpliendo los protocolos de seguridad de manera adecuada, estoy segura y mantengo seguros a los míos. Pero veo que aún me falta trabajar en el control de mi ansiedad y el deseo de comer alimentos dulces ¡Pero he avanzado!”.

LASILLAROTA

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