BOLSONARO LE RESTA IMPORTANCIA AL CORONAVIRUS Y CRITICA MEDIDAS DE ALGUNOS ESTADOS BRASILEÑOS

Rio de Janeiro – El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, ha pedido este martes que su país deje atrás el “concepto de tierra arrasada” ante el coronavirus y ha insistido en que no hay razón para confinar a la población, calificando al COVID-19 como “pequeña gripe”.

En un discurso a la nación, Bolsonaro ha instado a alcaldes y gobernadores de los estados para que retiren las medidas de bloqueo contra el coronavirus como las que han llevado a Río de Janeiro y Sao Paulo a quedar casi paralizadas. “Debemos volver a la normalidad”, ha dicho el presidente.

Bolsonaro se está enfrentando a crecientes críticas por su actitud hacia la pandemia, que ha catalogado como una “fantasía” y una “gripecita” a pesar de que hay más de 300.000 contagios registrados en todo el mundo y ha acabado con la vida de miles de personas.

El coronavirus le pasa factura a Bolsonaro
Durante su discurso, muchas personas han convocado una cacerolada a modo de protesta en Sao Paulo y en la capital del país, Brasilia, algo que llevan haciendo desde el pasado martes. Las encuestas de opinión están mostrando una caída de la popularidad de Bolsonaro por su gestión de la crisis.

El mandatario insiste en restarle importancia al coronavirus, argumentando que la terrible situación de Italia no se reproducirá en Brasil ya que el país latinoamericano cuenta con una población más joven y un clima más cálido.

“En mi caso particular, con mi historia como atleta, si yo se me contgiase con el virus, no tendría motivos para preocuparme, yo no sentiría nada, o sería como mucho una pequeña gripe” ha dicho el presidente, llamando a la calma.

Las muertes por coronavirus en Brasil han aumentado a 46 y el número de casos se ha elevado a 2.201, según las cifras oficiales. Wanderson de Oliveira, secretario del Ministerio de Sanidad, ha declarado a los periodistas que Brasil ampliará enormemente los tests en los próximos días.

Impacto económico
Las perspectivas financieras para Brasil, la mayor economía de América Latina, están empeorando en plena crisis de la pandemia. Los datos han demostrado que la confianza de los consumidores ha caído a su nivel más bajo en tres años en marzo y las ventas al por menor en enero han disminuido al ritmo más rápido del último año.

Se prevée que esta ralentización empeore ya que Sao Paulo, la ciudad más grande de Brasil, ha decretado una cuarentena de dos semanas este mismo martes, siendo el primer estado en hacerlo en el país latinoamericano. El Gobierno estatal ha ordenado que todos los servicios y negocios no esenciales cierren.

Los restaurantes permanecen abiertos para ofrecer comida para llevar y el transporte público continúa funcionando, así como las obras de construcción, en un intento de evitar el colapso económico completo en la potencia económica del país.

Río de Janeiro, el segundo estado más afectado con 305 contagios y seis fallecidos, también ha adoptado medidas restrictivas, pero sin llegar a decretar el confinamiento de sus habitantes. Aun así, la turística capital fluminense también se ha paralizado casi por completo.

rtve

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