EEUU YA TIENE VICEPRESIDENTA AFRO Y FUTURA PRESIDENTA DE ORIGEN HINDÚ

EEUU – El nombramiento que hizo Joe Biden de Kamala Harris como su compañera de fórmula demócrata a la vicepresidencia en las elecciones estadounidenses de noviembre es, a su vez, audaz y cautelosa, radical y conservadora e histórica.

La senadora Kamala Harris de California, será la primera mujer de origen afro y la primera persona de ascendencia india en ser nominada para un cargo nacional de Estados Unidos. Harris, una pragmática moderada fue una fiscala que rompió barreras antes de ser elegida para el Senado en 2016.

Harris, de 55 años, nació en Oakland, California. Fue fiscal general de California y fiscal de distrito en San Francisco.

El partido republicano está muy preocupado por la nominación y esto se puede ver, de manera breve y menor, por los ataques de abuso y desprecio de Donald Trump y sus partidarios. Con la convención demócrata principalmente virtual de la próxima semana en Milwaukee a pocos días, Harris demostraría de una vez por todas que las mujeres pueden ganar. La elección sugiere que el pragmático de toda la vida  Joe Biden, reconoce el poder de las votantes femeninas en su partido y que los hombres también están dispuestos a ayudar a elegir a una mujer.

Pero Biden también ha elegido a la primera mujer de color en una candidatura presidencial de un partido importante. Eso no es un hito menor en la historia de Estados Unidos, como subrayan los acontecimientos recientes.

Harris está en la categoría sustancial por la abrumadora razón de que es posible imaginarla como presidenta. Eso es en parte porque, después de Trump y después de Covid, habría un trabajo sustancial para todos en la nueva administración. Pero la razón principal es la edad de Biden. Cumplirá 78 en noviembre. Se ha insinuado, aunque no se ha dicho definitivamente, que podría cumplir un solo mandato. Se ha referido a sí mismo como una figura de transición en el partido, allanando el camino para una nueva generación. De cualquier manera, Kamala Harris se ha convertido virtualmente en la próxima candidata presidencial demócrata después de Biden. Eso le da mucho poder.

Antecedentes en la fiscalía

El historial de Harris en la fiscalía —fue la fiscala de distrito en San Francisco de 2004 a 2011 y la fiscala general de California de 2011 a 2017— fue un tema importante de su campaña presidencial y es casi seguro que será discutido en las elecciones generales, en especial debido a la indignación nacional por el abuso policiaco y el racismo sistémico que se ha desatado desde el asesinato de George Floyd.

Harris se ha descrito como una “fiscala progresista” y ha argumentado que es posible tener mano dura contra el crimen y, al mismo tiempo, confrontar las profundas desigualdades del sistema de justicia penal. Harris ha mencionado que se volvió fiscal porque creía que la mejor manera de cambiar el sistema era desde adentro. Ese mensaje se volvió parte clave de su campaña como candidata presidencial: los votantes podían confiar en ella para reformar el sistema judicial porque lo conocía “desde adentro”.

Sin embargo, hay aspectos de su historial que han despertado críticas, en especial de la izquierda.

Como fiscala general, casi nunca procesó a oficiales de la policía que hubieran asesinado a civiles, aunque para cuando dejó ese cargo había abierto algunas investigaciones sobre los departamentos de la policía. También recibió críticas por haberse negado a permitir pruebas avanzadas de ADN que pudieron exonerar a Kevin Cooper, un hombre negro sentenciado a muerte, y por haber defendido algunas condenas en contra de acusaciones de conducta inapropiada de la fiscalía.

Harris, una opositora de la pena de muerte, se negó a buscarla cuando un policía fue asesinado en San Francisco en 2004, un episodio que generó protestas en ese momento, pero que ella ha mencionado como ejemplo de su compromiso con un sistema judicial más justo. Sin embargo, diez años más tarde, cuando un juez declaró inconstitucional la pena de muerte en California, Harris apeló la decisión, bajo el argumento de que estaba obligada a hacerlo en su papel de fiscala general del estado.

El plan de justicia penal que divulgó durante su campaña presidencial contenía varias políticas progresistas a las que se había opuesto en otros momentos de su carrera.

Carrera en el Senado

Tras ser elegida al Senado en 2016, Harris se convirtió en la primera mujer negra en estar en la cámara en más de una década. En su periodo relativamente breve como senadora júnior de California, se volvió famosa por sus interrogatorios intensos a funcionarios y nominados del gobierno del presidente Donald Trump, entre ellos Brett Kavanaugh, durante la audiencia de confirmación para la Corte Suprema, y el ex fiscal general Jeff Sessions, durante una audiencia del Comité de Inteligencia del Senado.

En años recientes, buscó aliarse más con la fracción de izquierda del Partido Demócrata. En un inicio respaldó el proyecto de ley “Medicare para todos” del senador Bernie Sanders, antes de cambiar su postura durante la campaña presidencial. También ha respaldado propuestas para aumentar el salario mínimo a nivel federal a 15 dólares por hora y para corregir el sistema de fianzas del país.

Harris ha defendido con vehemencia la legislación de justicia racial en respuesta al asesinato de Floyd y ha respaldado propuestas para que se reforme la vigilancia y el linchamiento sea un crimen federal.

Harris presta servicio en varios comités de alto perfil en el Senado, entre ellos el Comité de Inteligencia y el Comité Judicial.

Campaña presidencial

El año pasado, Harris se retiró de la carrera presidencial después de quedarse sin fondos. Su candidatura se disparó en las encuestas después de un sólido primer debate, pero luego cayó y nunca volvió a ganar fuerza.

No obstante, en enero de 2019, cuando entró a la carrera, se le consideró una de las favoritas, y tuvo un impacto al principio de la trayectoria de la campaña.

Parte de su influencia fue ideológica: por ejemplo, fue la primera candidata en sugerir que se exigiera una preautorización a nivel federal para las restricciones estatales al aborto, una postura que luego apoyaron la mayoría de los candidatos demócratas.

En junio del año pasado, protagonizó un momento electrizante en el primer debate, cuando desafió enérgicamente a Biden por sus antecedentes en el tema racial. Ese intercambio también comenzó de forma notable: los moderadores no le habían dado la palabra, pero Harris se reivindicó al decir: “Como la única persona negra en este escenario, me gustaría tratar el tema de la raza”.

Dicha interacción fue un ejemplo de una de las virtudes que la campaña de Harris se esforzó por aprovechar a su favor, del mismo modo que intentaron destacar su estilo intenso de interrogatorio durante las audiencias del Senado. Su equipo argumentaba que podía dominar cualquier escenario de debate, incluido uno en el que se enfrentará al presidente Trump y que no se sentiría intimidada por el estilo intimidatorio que Trump utiliza en la política.

Sin embargo, parecía no contar con una base ideológica política y en ocasiones batalló para presentar una plataforma coherente, sobre todo en temas de salud. En un ejemplo muy difundido, titubeó sobre si “Medicare para todos” significaría eliminar los seguros privados.

Cómo verán los votantes su selección

Durante su campaña presidencial, Harris atrajo en particular a los demócratas más moderados y a los que encontraban interesante su biografía. Ella podría reforzar el interés en Biden entre las mujeres negras, las mujeres suburbanas y las mujeres que en general anhelan verse reflejadas en el liderazgo del país.

Harris también tiene otra arma secreta en potencia: su conexión con la sororidad Alpha Kappa Alpha, de la que fue parte al cursar la licenciatura en la Universidad Howard, y la cual cuenta con casi 300.000 miembros y un presupuesto multimillonario que podría brindar poder organizativo y de captación de fondos en todo el país.

TGTNYT

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