VACUNA INGLESA CONTRA EL COVID19 ES SEGURA Y PROMETEDORA: THE LANCET

LONDRES— Un grupo de la Universidad de Oxford y la compañía farmacéutica británica-sueca AstraZeneca informaron el 20 de julio que su candidata a vacuna contra el coronavirus, a la que los gobiernos europeos y el de Estados Unidos han apostado fuertemente, había demostrado, en los primeros ensayos en humanos, ser segura y estimular una fuerte respuesta inmunitaria.

El estudio, publicado en la revista médica The Lancet y que involucra a 1,077 voluntarios, fue descrito como “prometedor”. Un segundo reporte en la misma publicación sobre una vacuna china mostró lo que investigadores que no formaron parte del estudio describieron como “resultados positivos modestos”.

Las dos vacunas están entre las 23 candidatas que actualmente se encuentran en fase de ensayos en humanos, de acuerdo a un recuento actualizado de la Organización Mundial de la Salud. Más de otras 130 están en estudios preclínicos. Todavía ninguna de ellas ha probado proteger a las personas de la infección o la enfermedad. Además, los científicos advierten que no se sabe aún el nivel de respuesta inmunitaria necesaria para repeler el virus en el mundo real y en una muestra representativa de la humanidad: de jóvenes a viejos, y de saludables a aquellos con condiciones preexistentes.

Pero, con altas esperanzas de que pronto emergerán varias vacunas que frenarán la pandemia global, los gobiernos están realizando grandes inversiones y las compañías farmacéuticas están alistando sus procesos de producción.

A finales de junio, China aprobó el uso de su vacuna dentro su Ejército.

El gobierno de Estados Unidos ha comprometido hasta 1,200 millones de dólares a la iniciativa de Oxford y ha asegurado la promesa de obtener 300 millones de dosis para octubre. Una alianza europea ha solicitado 400 millones de dosis, mientras que el gobierno británico ya ha apartado 100 millones de dosis, junto a otra posible candidata que está siendo desarrollada por la Imperial College London.

El primer ministro del Reino Unido, Boris Johnson, se mostró entusiasmado por los resultados iniciales de la vacuna de Oxford.

“Estas son noticias muy positivas. Enormes felicitaciones a nuestros brillantes científicos e investigadores líderes de @UniofOxford”, tuiteó Johnson el 20 de julio. “Todavía no hay garantías, no hemos terminado y harán falta más ensayos, pero este es un paso importante en la dirección correcta”.

El ritmo récord que han tenido los desarrolladores de las vacunas le ha dado esperanzas a los que quieren regresar a la normalidad y ver al virus dominado para el nuevo año.

Sin embargo, hay mucho sobre este nuevo patógeno que sigue siendo desconocido. La semana pasada, investigadores británicos reportaron que las personas infectadas con el virus podrían ver cómo sus anticuerpos defensivos contra él desaparecen en cuestión de meses, lo que plantea la posibilidad de que la protección a largo plazo pueda no ser posible y, por ende, los tratamientos terminen siendo más prometedores que las vacunas.

Sin embargo, los investigadores de la vacuna en Oxford y en otras partes mantienen el optimismo y creen que podrán estimular la producción de linfocitos T que puedan permanecer en circulación por años y servir como un guardia permanente contra la infección.

“Esperamos que esto signifique que el sistema inmunitario pueda recordar el virus y así nuestra vacuna pueda proteger a las personas por un extenso periodo de tiempo”, afirmó a través de un comunicado Andrew Pollard, autor principal del estudio de Oxford. “Sin embargo, necesitamos investigar más antes de poder confirmar que la vacuna protege de manera efectiva contra la infección del SARS-CoV-2, y saber cuánto tiempo dura cualquier protección”.

Ya se están realizando las pruebas a larga escala y en el mundo real de la vacuna de Oxford —llamada ChAdOx1 nCoV-19— en el Reino Unido, Brasil y Sudáfrica. Estados Unidos tiene planes de probarla este verano, junto a otras pocas candidatas, en ensayos clínicos con unos 30,000 voluntarios cada uno.

La vacuna de Oxford fue creada de una versión debilitada y que no se puede replicar de un adenovirus, un virus de resfriado común. Ha sido diseñada para manifestar un poco del coronavirus que produce la proteína de pico utilizada por el virus para entrar e infectar células humanas. Los ensayos iniciales no tuvieron efectos secundarios graves.

Paul Offit, director del Centro de Educación de Vacunas del Hospital de Niños de Filadelfia, afirmó que no hay certeza de cuán protectora será la memoria inmunitaria en los linfocitos T contra el coronavirus, en parte porque la memoria inmunitaria suele ser más valiosa contra patógenos que tienen un periodo de incubación mayor al del coronavirus.

Su mayor preocupación sobre el estudio de Oxford es que, si bien la vacuna detonaba mejor el sistema inmunitario cuando se aplicaba una segunda dosis, ese régimen de dos aplicaciones solo se probó en 10 pacientes.

“Me gustaría ver, en un ensayo de Fase 2, que dos dosis indujeran una respuesta de anticuerpos neutralizante, y que esa respuesta sea relativamente duradera: no meses ni unas pocas semanas”, dijo Offit.

Los expertos en enfermedades infecciosas advierten que las vacunas deben aplicarse ampliamente para proteger a la población general, y en esta época de gran escepticismo e incluso hostilidad manifestada hacia la investigación y los científicos, cualquier vacuna que sea insuficiente o que cause graves efectos secundarios hará retroceder todo el esfuerzo.

Un editorial en The Lancet advirtió: “La carrera por conseguir una vacuna avanza con rapidez ya que es evidente la necesidad de una solución, pero no podemos olvidar que la seguridad también es de suma importancia”.

En un reflejo de cuán esperados se han vuelto los resultados de incluso vacunas preliminares durante la pandemia, los resultados de los ensayos de Oxford fueron filtrados a los medios de comunicación días antes de su publicación, y la expectativa continuó creciendo durante el fin de semana.

“Para mí, el mensaje es que al parecer esto merece un estudio más a fondo. No hay nada sensacional aquí”, afirmó Peter Hotez, director de la Escuela Nacional de Medicina Tropical de la Escuela de Medicina de Baylor. “La conclusión es que quizás son algo prometedoras, pero en definitiva no podemos cantar victoria de ninguna manera con estas dos vacunas. No hay nada aquí que me haga afirmar que podamos liberarlas a la población”.

La candidata china fue probada en 500 personas y demostró ser relativamente segura, con efectos secundarios como dolor en el lugar de la inyección, fiebres y dolores de cabeza, pero con algunas reacciones graves. Indujo respuesta inmunitaria en la mayoría de los participantes. Sin embargo, el desempeño inicial de la vacuna ha sido decepcionante para algunos científicos, y ya existen preocupaciones de que podría haber una razón por la que no funcione en muchas personas. La población humana tiene una inmunidad considerable a la tecnología base de la vacuna: un virus inofensivo utilizado para transportar un gen que detona la respuesta inmunitaria al coronavirus.

La vacuna detonó la producción de anticuerpos neutralizantes que pudieron bloquear el virus en solo cerca de la mitad de los sujetos de prueba (59% de ellos con una dosis mayor y 47% con una dosis menor). Las personas de mayor edad tendieron a responder de manera menos favorable.

La prueba definitiva para determinar que cualquier vacuna funciona es un ensayo clínico a gran escala que de manera aleatoria decide si miles de personas reciben la vacuna experimental o un placebo, y luego espera para verificar si el grupo vacunado es protegido contra la infección o contra una manifestación grave de la enfermedad.

El sistema inmunitario utiliza una estrategia con múltiples frentes para vencer cualquier patógeno, por lo que aún no se sabe con exactitud qué es lo que brinda protección contra una infección de coronavirus.

Gran parte de la atención pública se ha enfocado en los anticuerpos que bloquean y neutralizan el virus. Vacunas experimentales de la compañía de biotecnología Moderna y la gigante farmacéutica Pfizer han mostrado detonar anticuerpos a niveles similares o mayores que el de las personas que se han recuperado de forma natural del coronavirus, un referente que muchos científicos consideran una señal esperanzadora.

Sin embargo, existen otras formas de memoria inmunitaria, como los linfocitos T, que se están convirtiendo en un área de cada vez mayor interés a medida que se sigue acumulando evidencia de que los niveles de anticuerpos pueden reducirse rápidamente en las personas que se recuperan de forma natural de la infección. Los estudios de Oxford y de China, al igual que los de Moderna y Pfizer, examinaron algunas respuestas de linfocitos T.

Un tipo de linfocito T, los denominados “colaboradores”, pueden ser comparados con “el entrenador de fútbol americano que decide la jugada”, afirmó Ángela Rasmussen, viróloga de la Universidad de Columbia. “Coordinan la respuesta inmunitaria de todas las otras células del sistema inmunitario… son realmente importantes”. Los linfocitos T colaboradores pueden ordenarle al sistema inmunitario que produzca anticuerpos que ataquen al virus.

También existen los linfocitos T “asesinos”, o citotóxicos, que son capaces de destruir células infectadas. “No hay certeza del papel que juegan los linfocitos T citotóxicos en el proceso de sanar el COVID-19”, afirmó Offit. “En cierto modo, es una segunda línea de defensa”.

THEWASHINGTONPOST

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