11 MILLONES DE PERSONAS EN EL ABISMO DE LA HAMBRUNA

LAT – El director ejecutivo del Programa Mundial de Alimentos (WFP, por sus siglas en inglés), David Beasley, alertó este miércoles de que más de 11 millones de personas en Latinoamérica se encuentran al borde de la hambruna, una situación que se ha visto agravada por la pandemia de coronavirus.

“La pandemia de COVID-19 ha sido devastadora en Latinoamérica”, manifestó el directivo del Programa de la ONU, al considerar que el virus está agudizando “por encima de cualquier otra cuestión” las condiciones económicas y de subsistencia básicas en el continente.

El directivo, que se encuentra en Ecuador en el marco de una gira que incluye también a Panamá, realizó una visita de campo a la ciudad de Ibarra, en los Andes ecuatorianos, donde tuvo ocasión de conocer de primera mano proyectos de cooperación para población local y migrante.

Se trata de la primera visita que realiza un alto representante de una organización humanitaria adscrita a las Naciones Unidas a Ecuador y del WFP a la región, desde que se inició la pandemia a finales de febrero.

“Solo en las zonas donde el WFP trabaja regionalmente hemos visto un incremento sustancial de más de 11 millones de personas que se sitúan en el abismo de la hambruna”, aseveró Beasley.

Y advirtió que si no se atiende con urgencia esta situación se producirá más inestabilidad política, migraciones masivas, deterioro económico y mayor número de personas con hambre, “además del propio COVID-19”, lo que consideró “una combinación mortal”.

Tras mantener un encuentro virtual con el presidente ecuatoriano, Lenín Moreno, el martes, Beasley se desplazó hoy a Ibarra para visitar un comedor regentado por monjas Salesias en el centro de la urbe y que cada mañana sirve desayunos a cerca de un centenar de personas, para la mayoría, su única comida del día.

“El desayuno consiste en un platito nutritivo, compuesto de un vaso de avena, pan, fruta y ensalada de verduras”, explicó al medio internacional Efe sor Elvia Hidalgo, que prepara los platos para sin techo, emigrantes y ancianos.

El coronavirus ha aumentado el número de personas que acude al comedor de esta comunidad religiosa con más de 50 años de actividad, y cuyos recursos provienen del WFP y otros benefactores.

Diana Herrera, de nacionalidad colombiana pero emigrada desde Venezuela, acude todos los días al comedor con su esposo e hijo.

“Este plato es prácticamente el desayuno, almuerzo y merienda”, refiere la mujer cuya familia está sin trabajo y vive en la calle.

En este contexto, Beasley indicó que no se pueden afrontar únicamente los efectos del COVID-19 por un lado, y el hambre por el otro, sino que “deben ser abordados conjuntamente”, y llamó a actuar “ahora y sabiamente”, para evitar una catástrofe humanitaria.

“Si lo hacemos bien podemos salvar vidas, si no lo hacemos bien la gente morirá”, concluyó.

WFP ha apelado a un aporte adicional este año de 328 millones de dólares para poder aumentar su respuesta humanitaria en América Latina y EL Caribe, y llegar a 3,5 millones de personas más que han sido afectadas por la crisis del COVID-19.

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