MÉXICO CONSUME HUEVOS DE GALLINAS ENFERMAS, SE INFILTRAN EN GRANJAS Y LO DOCUMENTAN

MÉXICO – Investigadores auspiciados por la organización Mercy for Animals lograron infiltrarse en ocho granjas avícolas en los estados de Nuevo León, Yucatán y Jalisco, a fin de documentar las condiciones en las que viven las gallinas destinadas a poner huevos.

Como resultado de ese proceso, se recabaron evidencias sobre las pobres condiciones en que son mantenidos estos animales, las cuales comúnmente permanecen hacinados en jaulas. Asimismo, se revela que en esos espacios conviven diariamente con ratas y estiércol infestado de gusanos.

“Hemos tenido investigaciones previas en mataderos y ahora el interés gira en torno a las gallinas porque están en condiciones muy desfavorables y la gente no lo sabe. Es una situación que se presenta en todo el país y el objetivo es denunciar las condiciones insalubres en las que están”, explicó Fitzia Benítez, directora de Comunicaciones de Mercy for Animals.

Además de los graves riesgos sanitarios que esto implica, Mercy for Animals denuncia que las gallinas son víctimas de crueldad animal, ya que además del hacinamiento en que viven, muchas de ellas siguen produciendo huevos a pesar de estar enfermas, e incluso, con sus órganos afuera.

Vivian Argüelles González, veterinaria especialista en comportamiento y bienestar animal de Humane Society International (HSI), explicó que la mayor parte de la producción de huevo en México proviene de gallinas enjauladas. Mencionó que el 90% de las granjas en el país cuenta con 400 centímetros cuadrados de espacio por ave, espacio insuficiente para que puedan caminar y estirar sus alas.

“Esto es algo nocivo para el animal de dos formas: en su salud física, pues es muy común, por ejemplo, las fracturas en este tipo de condiciones, porque los animales nunca se ejercitan. También vamos a tener un componente mental, en el que el estrés constante de no poder realizar comportamientos que están altamente motivados por su biología provoca a las gallinas picar las instalaciones o picarse entre ellas”, indicó.

HSI estima que en el país existen alrededor de 156 millones de gallinas ponedoras, las cuales producen 45.000 millones de huevos al año. La mayor parte de las granjas dedicadas a la producción de esta proteína se concentra en los estados de Jalisco, Puebla, Sonora y San Luis Potosí.

Mercy for Animals advirtió que las condiciones en las que se produce este alimento también pueden llevar a un entorno que favorezca la reproducción de patógenos, lo cual puede resultar en serias amenazas para la salud pública. Un patógeno potencialmente peligroso es la influenza o gripe aviar, el cual ha matado a millones de gallinas confinadas en granjas y cuenta con varias cepas capaces de enfermar a los humanos.

“De pronto pareciera que los derechos de los animales no son parte de la agenda política. Lo que nosotros queremos es que sea parte de la agenda política, si no es por los animales, por lo menos que lo sea por un tema de salud pública. Cuando las gallinas están en jaulas les genera estrés crónico, lo que, a su vez, afecta su funcionamiento en el sistema inmunológico. Eso aumenta el riesgo de que padezcan enfermedades como la salmonella, que después puede convertirse en un problema de salud pública”, señaló Fitzia Benítez.

Vivian Argüelles coincidió en que la producción ganadera y avícola a gran escala es un factor que puede contribuir al contagio de nuevas enfermedades.

“Los animales están hacinados en altas densidades y no hay variabilidad genética. Entonces es mucho más fácil que se diseminen virus que después podrían transmitirse a los humanos. Tenemos los casos de la influenza H5N1 en China, de alta patogenicidad, que es muy severa para los animales por la mortalidad de 90% que genera. Ha habido casos donde se transmite a humanos, lo bueno es que no se transmite de humano a humano”, advirtió.

Además cabe señalar que los antibióticos que se les inyectan a las gallinas para combatir a las enfermedades a las que están expuestas en dichas circunstancias se quedan en el organismo de estas aves, pasan a los huevos que, a su vez, terminan presentando manchas azules.

Aunque ambas organizaciones han alertado sobre los riesgos potenciales que implica el mantenimiento de estas condiciones, las representantes consultadas apuntaron diversos factores que dificultan la transición hacia un trato más ético de las gallinas en la industria avícola de México.

Para Vivian Argüelles, el nivel de consumo del huevo, así como el control del mercado mexicano por parte de un pequeño grupo de empresas, explican el desinterés por modificar las prácticas en la industria avícola nacional.

México ocupa el cuarto lugar a nivel mundial en producción de huevo y es el principal consumidor de esta proteína a nivel global. Según la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader) en 2019 se estima que cada habitante del país consumió en promedio 372 huevos, lo que equivale a poco más de un huevo al día.

“El problema en México es que no hay una regulación que te permita identificar si el huevo es libre de jaula o no. Cualquier productor podría poner una etiqueta sin ser cierto, porque no hay nadie limitándolo. Es algo que hemos buscado nosotros y otras organizaciones, que haya esa diferenciación, que se regulen los tipos de producción y de etiquetado para darle certidumbre a los consumidores”, comentó Vivian Argüelles.

A su vez, Fitzia Benítez subrayó la necesidad de visibilizar la situación que viven las aves de granja de la industria avícola. Al respecto, reprochó que, a pesar de los niveles de consumo de huevo y pollo en México, exista poca divulgación sobre las condiciones que sufren las gallinas ponedoras.

“Que las gallinas estén confinadas en jaulas sí es un problema que debería estar en la agenda política. Nosotros pugnamos porque los animales no sufran y pedimos un esfuerzo conjunto entre la sociedad y Gobierno. Pero el primer paso es visibilizar esta situación y por eso hacemos estas investigaciones”, destacó.

Mercy for Animals y HSI coinciden en su objetivo para brindar un trato más ético a los animales de granja, por lo cual han realizado diversos esfuerzos para discutir con las autoridades sobre las condiciones que prevalecen en la producción de huevo en México.

“Creo que actualmente hay una desconexión muy grande entre los consumidores y los productos de origen animal que consumimos. Es nuestra responsabilidad, si estamos criando a estos animales, que estén en las condiciones adecuadas y se les evite el mayor sufrimiento posible”, concluyó Vivian Argüelles.

SPUTNIK

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