EPR INVITA A REALIZAR SAQUEOS COMO UN DERECHO LEGÍTIMO DEL PUEBLO

MÉXICO – Desde algún rincón al sur de México, el Ejército Popular Revolucionario (EPR) ha emitido un nuevo comunicado en el que advierte que la crisis sanitaria ocasionada por la pandemia del coronavirus ha terminado por dejar al descubierto el verdadero problema de fondo del Gobierno de México, la recesión económica. Al mismo tiempo, el grupo subversivo reitera que los “saqueos a comercios son un instrumento legítimo para que el pueblo tome lo que le pertenece” y le ha sido arrebatado por quienes ostentan el poder y controlan los grandes capitales comerciales de México.

En su comunicado fechado el 19 de abril, el EPR señala que “si las riquezas que mantiene en su poder los monopolios las produce el pueblo con su trabajo, las masas tienen el legítimo e inalienable derecho de tomar lo que les pertenece, dondequiera que se encuentren atesoradas y centralizadas por los personeros del capital”.

EL COVID-19 SE HA “MAGNIFICADO”

El EPR considera que el COVID-19 constituye una situación real, pero que también ha sido sobredimensionado, ha sido “magnificado” para favorecer los intereses políticos y económicos de un régimen al que califica como “oprobioso”. El EPR agrega que “en este contexto de agudización de la crisis económica y la imposición de medidas policíaco militares se hace necesario estrechar la unidad de clase, la solidaridad y el humanismo proletario; romper el terror que nos impone el Estado para enfrentar en unidad la violencia de clase y las vicisitudes de la crisis económica”.

Los eperristas aseguran que el uso mediático de la nueva cepa de coronavirus “es parte del terrorismo de Estado (sic) en su variante psicológica, para distraer la atención del pueblo sobre la profundidad de la crisis, contener e inhibir la voluntad popular de combatir contra el régimen y evitar posibles brotes de descontento y protesta popular ante la magnitud de la crisis económica mundial, así como imponer mayores medidas fascistas que fortalecen al Estado policíaco militar”. El EPR sentencia que “hoy el COVID-19 deja al descubierto una realidad que tiene décadas en México, el desmantelamiento del sistema de salud pública y su privatización de manera velada”.

HAY QUE TOMARLOS EN SERIO

Para el doctor Javier Oliva Posada, catedrático de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), conferencista en el Colegio de Defensa Nacional, en la Escuela Superior de Guerra y en el Centro de Estudios Superiores Navales (CESNAV), además de especialista en seguridad nacional, la reciente actividad del EPR no representa un hecho extraordinario y se inscribe más bien en una dinámica de convocatoria con la que muestra que es una organización aún viva, luego de casi un cuarto de siglo de haber surgido a la luz pública.

Para Oliva, ex asesor externo de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), el EPR no ha desaparecido y explica que este tipo de manifestaciones la han hecho en otras ocasiones y en contextos distintos. No obstante, sostiene que la actividad del grupo subversivo no representa un peligro para el Estado mexicano y sus fuerzas del orden. “Hay que tomarla en serio, pues se trata de una organización vigente y en actividad”.

El EPR apareció públicamente en junio de 1996, un año después de la matanza de 17 integrantes de la Organización Campesina de la Sierra del Sur (OCSS), perpetrada por policías del estado de Guerrero en el vado de Aguas Blancas. Un comando de eperristas se mostró durante la ceremonia luctuosa llevada a cabo un año después de la masacre.

Su actividad operativa y de adoctrinamiento se dio principalmente en Guerrero, Oaxaca y el norte de Chiapas, con presencia de comandos en la periferia de la capital del país y entidades como el Estado de México, Querétaro, Guanajuato y Veracruz.

El solo seguimiento y documentación del EPR constituye en sí mismo una agenda que permite entender una parte fundamental de la subversión, las organizaciones armadas y su permanencia en México, más allá de las décadas de los setenta y ochenta, posteriores a la masacre estudiantil de 1968 que abrió caminos para la vía armada como alternativa a los estados represores.

En tanto, los órganos de inteligencia del Ejército y el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) mantienen un seguimiento preventivo en torno a los saqueos, especialmente en el caso del Estado de México (Ecatepec, sobre todo), en donde el EPR ha tenido presencia recurrente, luego de también haber sostenido a varios comandos en Xochimilco, Milpa Alta y Cuajimalpa, en la capital del país, hace algunos años.

COMUNICADO

AL PUEBLO DE MÉXICO

A LOS PUEBLOS DEL MUNDO

A LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN

A LOS ORGANISMOS NO GUBERNAMENTALES DEFENSORES DE LOS DERECHOS HUMANOS

A LAS ORGANIZACIONES POLÍTICAS, POPULARES Y REVOLUCIONARIAS

¡HERMANOS, HERMANAS, CAMARADAS!

La crisis económica en la que se encuentra sumergida la sociedad mexicana eminentemente trastoca las relaciones capitalistas a tal magnitud que el régimen de producción, intercambio y distribución han entrado en contradicción entre sí.

Las causas provienen del modo de producción y la política económica con la que gobiernos anteriores y el presente han conducido al país por la senda de las ataduras del dominio imperialista. Desde la consolidación de la burguesía en el poder la economía ha sido conducida de forma ascendente a la dependencia al capital monopolista, hoy en la actual crisis capitalista, dicha relación de subordinación cobra severas cuotas de expoliación, sujeción y entreguismo a favor del imperialismo. Como siempre las consecuencias inhumanas de este fenómeno capitalista recaen directamente sobre el pueblo.

Como antaño, el Estado mexicano se escuda en supuestas causas exógenas para evadir su responsabilidad; utiliza factores de menor magnitud para ocultar la esencia de la realidad económica y minimizar las demandas populares; recurre a los monopolios de la comunicación y despliega campañas mediáticas para imponer la dictadura de opinión con el propósito de sobreponer el interés burgués como interés general.

Lo que revelan el conjunto de acontecimientos económicos, políticos y sociales en la actual coyuntura de emergencia sanitaria nacional y las medidas tomadas por el consejo general de salubridad es la recesión de la economía mexicana; los intereses y carácter de clase de las medidas gubernamentales; la condición de pauperismo creciente de los explotados y oprimidos; la continuidad del terrorismo de Estado para mantener el Estado policíaco militar y el estado de derecho oligárquico.

Cierto que existe el covid-19, no obstante, el fenómeno ha sido magnificado para justificar intereses económico políticos eminentemente burgueses y de salvaguarda del actual régimen oprobioso. Las tasas de mortalidad más altas en el país no son por agentes “externos” como el covid-19, el lugar lo ocupan las víctimas de la violencia que engendra el régimen.

Las principales causas de muerte están asociadas a problemas y enfermedades curables relacionadas con la miseria material y humana, la precariedad económica y la desigualdad social; éstas se incrementan en los periodos de crisis. Cientos de miles mueren en nuestro país cada año por estas causas factibles de resolver.

Las desapariciones forzadas, ejecuciones extrajudiciales, el desplazamiento forzado por la violencia del Estado y la represión sistemática no han cesado, se ocultan con la campaña mediática que el régimen ha desplegado en alusión al Covid-19.

El uso mediático de la nueva cepa de coronavirus es parte del terrorismo de Estado en su variante psicológica, para distraer la atención del pueblo sobre la profundidad de la crisis, contener e inhibir la voluntad popular de combatir contra el régimen y evitar posibles brotes de descontento y protesta popular ante la magnitud de la crisis económica mundial, así como imponer mayores medidas fascistas que fortalecen al Estado policíaco militar.

Las medidas tomadas en torno a la emergencia sanitaria fortalecen el estado de derecho oligárquico que avanza de manera acelerada hacia el fascismo, expresado en estados de excepción de facto, en la anulación de las garantías constitucionales, en la violación sistemática de derechos fundamentales y en la militarización de todas las instituciones públicas.

Las declaraciones de los funcionarios de Estado rayan en la hipocresía al sostener que “el país no se va a militarizar” con la emergencia sanitaria, cuando ésta ya es un hecho desde anteriores administraciones; las decisiones trascendentales de la vida política y social pasan por la aprobación de la cúpula militar enmascarada en mesas y consejos civiles de diversa índole, de acuerdo a las necesidades que se les presenten. La política de salud en el actual contexto de emergencia sanitaria la determinan los mandos de las fuerzas policíaco-militares y tiene un carácter contrainsurgente.

Gobiernos antipopulares y represivos como el de Rutilio Escandón Cadenas en Chiapas hacen gala de su oportunismo político, utiliza la actual coyuntura para endurecer su carácter represor e implementar mayores medidas profascistas que garanticen la materialidad de sus intereses mezquinos e impunidad ante los crimines que se perpetran contra el pueblo. En Chiapas se aplica el estado de excepción de facto, se despoja al pequeño comerciante, se aterroriza a la población y se dan garantías para el consumo en los grandes monopolios mercantiles, se impone la dictadura de opinión para que prevalezca como verdad absoluta el criterio de Estado. Todo se justifica con la emergencia sanitaria nacional.

Para el pueblo en el actual contexto de agudización de la crisis económica y la imposición de medidas policíaco militares se hace necesario estrechar la unidad de clase, la solidaridad y el humanismo proletario; romper el terror que nos impone el Estado para enfrentar en unidad la violencia de clase y las vicisitudes de la crisis económica; combatir las medidas político militares que nos imponen con organización de combate popular y garantizar por el medio y las formas que sean necesarias la subsistencia material y los intereses del pueblo.

Si las riquezas que mantiene en su poder los monopolios las produce el pueblo con su trabajo, las masas tienen el legítimo e inalienable derecho de tomar lo que les pertenece, dondequiera que se encuentren atesoradas y centralizadas por los personeros del capital.

El actual estado de cosas revela con mayor claridad que la única garantía de las masas trabajadoras para no padecer las consecuencias de las crisis y las pestes capitalistas es abolir el actual régimen de explotación y construir una sociedad socialista.

¡POR LA REVOLUCIÓN SOCIALISTA!

¡VENCER O MORIR!

¡POR NUESTROS CAMARADAS PROLETARIOS!

¡RESUELTOS A VENCER!

¡CON LA GUERRA POPULAR!

¡EL EPR TRIUNFARÁ!

COMITÉ ESTATAL DEL PARTIDO DEMOCRÁTICO POPULAR REVOLUCIONARIO

PDPR

COMANDANCIA MILITAR DE ZONA DEL EJÉRCITO POPULAR REVOLUCIONARIO

EPR

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