NARCOS USAN LA PANDEMIA PARA SOMETER A LOS MÁS POBRES EN MÉXICO

MÉXICO – Como buitres son los sanguinarios carteles mexicanos: Cartel del Golfo, Cartel Jalisco Nueva Generación y el peligroso narcotraficante Joaquín Guzmán Loera “El Chapo”, miembro de la cúpula del Cartel de Sinaloa, aprovechan la crisis de COVID 19 para cooptar a los más pobres y vulnerables. Están regalando víveres a la población  — en un país con más de 50 millones de personas que viven en pobreza–, para controlar mejor el territorio y a la sociedad. Lo hacen públicamente, sin pudor, ante la tolerancia cómplice del gobierno de México.

Las recientes imágenes filtradas en las redes sociales sirven como propaganda a favor de las infames organizaciones criminales que en los últimos doce años han encabezado una guerra en México que ha costado la vida de más de 250 mil personas. Tan solo en el mes de abril, en plena cuarentena, la violencia de los carteles ha provocado la muerte de un promedio de 84 personas al día. Más mortíferos que el propio coronavirus, los carteles entregan sus perversas dádivas en Jalisco, Nayarit, Michoacán,  Zacatecas, Tamaulipas, Colima, Guanajuato y San Luis Potosí. Estados golpeados por la violencia de los narcotraficantes.

Alejandrina Guzmán,  hija de “El Chapo”– condenado en Nueva York a cadena perpetua por sus crímenes–, emitió un  comunicado en el que dijo que harán llegar víveres a las personas de la tercera edad, y los entregó en cajas marcadas con el rostro de su padre. Mientras sus hermanos Iván, Alfredo y Ovidio dirigen el jugoso negocio de tráfico de drogas del capo.

Quien piense que los carteles de la droga hacen esto porque son buenos samaritanos o buscan la redención, se equivocan. La crisis del coronavirus les permite comprar a precio muy bajo el silencio y mano de obra de la gente que queda indefensa ante el vacío que crea el Estado. No se trata del típico ejemplo de cuando un cartel supera al Estado, sino la clara convivencia entre el Estado y los carteles de la droga. Fenómeno que ha ocurrido por décadas en México, particularmente en el sexenio de Vicente Fox, Felipe Calderón, Enrique Peña Nieto, y ahora también en los tiempos de la llamada Cuarta Transformación encabezada por el presidente Andrés Manuel López Obrador.

Mientras hombres encapuchados y armados repartían los víveres a hombres, mujeres y niños, la autoridad guardó silencio. El Presidente tardó una semana en pronunciarse. Dijo que los carteles no deben pensar como los potentados  “que con una limosna ya están perdonados”. Señaló que ayudan más si no se siguen enfrentando, “ayuda en que piensen en el sufrimiento de las madres de las víctimas”. Una posición tibia y tardía, luego de que el propio López Obrador a principios de abril detuvo sus actividades en territorio del Cartel de Sinaloa para saludar y estrechar la mano de la madre de “El Chapo” como si la señora fuera una celebridad.

Para Enza Rando, Vicepresidenta de LIBERA, la histórica organización antimafia de Italia que data desde 1995, el saludo del Presidente de México a la madre del narcotraficante fue un acto de legitimación al Cartel de Sinaloa. La entrevisté para conocer su opinión sobre los riesgos que corre la sociedad italiana ante la mafia en tiempos del coronavirus, y en México, donde desde 2005 LIBERA tiene presencia a través de la red Alas.

Desde el inicio de la crisis social y económica causada por COVID-19 en ese país, LIBERA alzó la voz de alerta para prevenir que la Mafia en Sicilia, y otras organizaciones criminales mafiosas en el Norte y Centro de Italia, se aprovechen de la crisis.

Rando comentó que LIBERA siempre ha advertido que en tiempos de crisis las organizaciones mafiosas siempre han tenido una visión a largo plazo para aprovecharse de la fragilidad de las personas y de la actividad económica.

“Nosotros hemos detectado ahora señales, tanto en el sur como el norte de Italia, de que las organizaciones mafiosas han comenzado a hacerse pasar como benefactoras, portan despensas a las casas necesitadas, casi como uno que sustituye al Estado en una ausencia de derechos. Y esto es peligroso porque a través de esto ellos aumentan su poder, aumentan su credibilidad, y después pueden condicionar el voto (en las elecciones) y convertir a esas personas necesitadas en empleados para cometer crímenes. Eso nos ha alarmado sobre todo en barrios de Nápoles y Palermo”.

Comentó que las pequeñas y  medianas empresas de Italia también corren riesgo de caer en las garras de las organizaciones criminales durante la crisis de COVID-19. “Les falta liquidez, les falta dinero para hacer las compras básicas de cada día. En contraste el crimen organizado tiene tanto dinero proveniente de la droga, el dinero sucio deben meterlo en la legalidad para limpiarlo y reciclarlo y en un momento como este (del coronavirus) de más desatención y falta de controles, ofrecen dinero con tasas de interés bajas… les sirve para limpiar el dinero, pero además si las personas no logran pagar el préstamo es claro que ellos (la mafia) se adueña de la empresa…”

“¡Ya ni hablar de las grandes empresas! Ahí es mucho mayor la ganancia, ahí la mafia tiene otros objetivos e impacta a toda Europa. Tienen la finalidad de hacer negocios financieros, jugar el rol de ‘bancos financieros’. En esta óptica preocupa mucho a quienes estamos haciendo una larga lucha, incluso cultural, para combatir la mafia y del otro lado la gente tiene necesidades. Po Esto el Estado debe llegar antes”.

“Ellos (crimen organizado) se presentan como ‘generosos’, como ‘benefactores’, pero  ellos no crean bienestar, roban bienestar cuando llegan… El crimen organizado no regala cosas porque son buenos, mañana pasarán la factura, la factura es que trabajes en su organización criminal, usan a los pobres como mano de obra, para cometer crímenes… Este es el crimen más grande, cuando le quitas la dignidad a una persona: ‘yo te doy de comer, después te hago trabajar para mí’ ”. Los hacen siervos incondicionales.

Ante la crisis social y económica, Rando señaló que es crucial que la asistencia del gobierno llegue antes que la de las organizaciones criminales y no dejen sola a la población.

“Los carteles de México claramente no son benefactores o buenas personas, son personas que llevan la muerte, es claro que en este momento en que tienen tanto dinero, ellos reproducen la misma lógica que aquí (Italia), claramente con una cultura diversa, pero  llevar víveres significa que ellos son el Estado, ellos son los que deben ser reconocidos como el ‘Estado’ en lugar de las instituciones, por esto es también un control social importante, un control del consenso, un control de poder… Ocupar el territorio sólo económicamente. Puede haber alguno que se rebele, pero ocupar el territorio culturalmente es una cosa terrible porque las personas piensan que el cartel lo hace en beneficio de la comunidad, esto los hace más fuertes en las comunidades que tienen necesidad.

“No es posible que el gobierno pueda permanecer en silencio haciendo acuerdos, es como cuando aquí (en Italia) se decía ‘se necesita convivir con la mafia’. ¡No se puede convivir con los carteles de la droga! No se puede convivir con la mafia, porque verdaderamente destruyen la democracia. Si la política y el gobierno aceptan esto, si aceptan abdicar de su poder, es claro que hay un pacto preciso no con la comunidad, sino lo ha hecho con los carteles…”

Envié a Enza Ranzo el video en el cual a fines de marzo López Obrador aparece saludando a Consuelo Loera, la madre de “El Chapo”. Le pregunté si podía imaginar al Presidente de Italia Sergio Mattarella saludando al familiar de un mafioso.

“¡Mire! ¡Esto es inimaginable en Italia! Aquí tenemos muchos problemas, pero este no. Mattarella o el presidente del Consejo (Giuseppe Conte) que se detengan a saludar a la madre o esposa del mafioso, no sucede y ni siquiera lo imagino. Nosotros hemos madurado una cultura de la antimafia muy fuerte y claramente pagada y escrita con sangre.

“Esto que ha hecho el Presidente (de México) cuando lo he visto me ha dado la sensación de que era una legitimación, es decir, haciendo este acto ha legitimado, es como si hubiera dado poder a ese cartel… Para mí es un mensaje peligroso. Porque la mafia, los carteles, estos sujetos, viven mucho de señales, la gente vive mucho de señales. Si el Presidente de la República encuentra a la esposa de un mafioso y se detiene, y en vez se encuentra a la esposa de una víctima de mafia y no se detiene, ¿A quién legitima?…

“Yo creo que ha sido una señal de gran legitimación, lamentablemente, al poder de los carteles”, concluyó la Vicepresidenta de LIBERA, con quien coincido plenamente.

La legitimación del Presidente de México fue entendida por la hija de El Chapo, y por los diversos carteles. También por las víctimas de la delincuencia organizada a quienes AMLO no quiso recibir en enero cuando llegaron en la manifestación encabezada por la familia LeBarón, que el año pasado perdió a 6 niños y dos mujeres masacrados por los carteles.

Anabel Hernández / Deutsche Welle

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